Revenge

miércoles, 10 de febrero de 2016

Advertencia para sensibles

─ Para─ le suplicó con la voz rota─, esto está llegando demasiado lejos.

─ No, yo sé cuándo parar y este no es el momento. 

─ ¡Mírate! ¿No ves lo que estás haciendo? ¡Es cruel!

─ En este mundo hay que ser cruel sino...no llegas a nada. 

─ Pero no así, no dañando a personas inocentes.

─ ¿Inocentes? ¿Sabes lo que ha hecho este... este miserable?

Le señaló con el cuchillo al hombre que estaba atado a la silla. El terror se incrustaba en cada uno de los poros de su pie. La sangre caía por su mejilla izquierda debido a un perfecto y profundo corte diagonal. Las perlas de sudor bajaban por su piel, escociendo más de lo que debían. 

─¿Qué ha hecho?─ le preguntó la joven─. Deja que hable él. 

─ Está bien─ dijo él rodando sus ojos. Se acercó a su prisionero y le libró de la cinta que cubría su boca─. Anda, valiente, dile lo que hiciste. 

─ Yo no he hecho nada, lo prometo─ el hombre habló entrecortadamente, intentaba moverse para desaflojar las cuerdas que se clavaban en su cuerpo pero era imposible. 

─ ¿No? ¿No le vas a decir que mataste y descuartizaste a nuestro padre? ¿No te suena, cabrón?

Una bofetada resonó por la sala vacía. El lugar solo estaba iluminado por una leve bombilla que, de vez en cuando, parpadeaba. Instrumentos de tortura estaban sobre una bandeja móvil y la sangre manchaba un suelo que, en tiempos anteriores, había sido de un precioso gris. 

─ ¿Fue él?─ preguntó la chica incrédula mientras le señalaba con el dedo. Ya no sentía tanta pena por el secuestrado─ ¿Tienes pruebas suficientes?

─ Tengo pruebas más que suficientes, ¿verdad, amigo mío?─ con la punta del cuchillo le acarició el cuello, provocando de esa forma que la sangre saliera del interior del secuestrado─. Pagarás por lo que has hecho. 

─ Yo no fui, no maté a vuestro padre, os lo juro─ sollozó, ya no podía aguantar más, estaba cansado. Solo deseaba liberarse de aquella horrible pesadilla. Se calló antes de volver a hablar pues otra bofetada le acarició la mejilla ya roja. Sus lágrimas se hicieron más fuerte y pidió una vez más clemencia. 

─ Admitelo, fuiste tú. Tengo las grabaciones de aquella noche. ¿Sabes dónde las encontré?─ se acercó más para intimidarle─. Sí, en ese lugar tan bonito al que llamas refugio. ¿Crees que no lo iba a encontrar? Primero mataste a mi padre y luego te interesaste por mi hermana, ¿eh? ¿Te van las jóvencitas?

El chico le clavó el cuchillo en el torso de la mano que estaba apoyada en los brazos de la silla. Sonrió al escuchar el grito de dolor. Se giró hacia su hermana, estaba asustada, lo sabía pero al menos el odio y la ira se acumulaban lentamente en ella. No, esta vez ella no le detendría. Acabaría su venganza como había estado planeando tantos años. 

─ Para por favor─suplicó el hombre, revolviéndose en su asiento y contemplando cómo su mano había quedado totalmente inutilizada─. Yo no creí... yo no creí...

─ ¿No creíste que mi hermano te daría caza? Eres un miserable gusano─ le arrebató el cuchillo a su hermano y, con toda la fuerza que tuvo, impactó el arma contra la pierna del hombre. Él chillo y su hermano rió. No se sentía tan mal como había imaginado. 

─ ¡Esa es mi chica!─ se acercó a ella para darle un leve abrazo─. Acabemos con esto ya, anda. Creo que ya es hora de dejar el pasado atrás. ¿Haces los honores?

─ Espera, quiero que lo diga─ le colocó el cuchillo en la garganta, rozando su piel débilmente─. Dilo, dilo y quizá tendrás una oportunidad de vivir. 

El hombre miró a la chica a los ojos. Parecía tan dulce e inofensiva pero en su rostro solo había un tremendo odio y desprecio hacia lo que miraba. Por un minuto, la creyó pero sabía que no serían tan compasivos. ¿Qué mas daba? Ya era hora de contarles la verdad, solo para dañarles con palabras. Se iba a marchar de aquel mundo pero al menos, lo haría a lo grande. 

─ YO MATÉ A TU PADRE─ escupió cada palabra, disfrutando de la sensación tan liberadora que era decir la verdad─. ME SUPLICÓ POR SU VIDA. UN SUS ÚLTIMOS MINUTOS DE VIDA NO ERA MÁS QUE UN BEBÉ. Y CREEDME CUANDO DIGO QUE LO VOLVERÍA A HACER, NO LO DUDÉIS. SOLO ERA UN HIJO DE... 

A penas pudo terminar su frase. La joven había rebanado el cuello del hombre casi sin pestañear. Sus manos, su cara y su hermoso vestido se tiñeron de un rojo intenso. Se apartó del cuerpo sin vida de un asesino y se quedó contemplando cómo su hermano remataba la tarea. Un cuchillazo, dos, tres... Demasiados para contarlos. Cuando estuvo sin fuerzas, tiró el arma al suelo y se acercó a ella. Ambos observaron aquella obra de arte algo macabra.  Para otra persona, sería una escena de auténtica película de terror pero, para ellos, no era menos parecido a un atardecer; contemplando cómo el cielo se iba tiñendo de un color rojizo para despedir al sol.

─ ¿Te sientes mejor ahora que has tenido tu venganza? ─ le preguntó ella, mirando cada una de sus expresiones para ver qué pensaba su hermano. 

─¿Quieres la verdad?─ él le devolvió la mirada, mostrando así todas la sangre que resbalaba por su cara y que no era suya. No dejó que ella contestara─. No, sigo sintiendo la misma mierda de antes. 

1 canciones:

María :) dijo...

Ciertamente escalofriante. Ya hay que tener mucha sangre fría para matar alguien, sea un asesino o no.
En fin, me encantan todas tus entradas y por eso te he nominado a un premio en mi blog :) http://proyectodeotromundo.blogspot.com.es/

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