Papá, ¿somos los malos?

domingo, 4 de octubre de 2015

─Papá─ susurró el niño escondiéndose aún más en aquel rincón─, ¿nosotros somos los malos?
─Por supuesto que no─ el padre le mostró media sonrisa y le acarició el pelo, tratando de tranquilizarlo. 
─¿Y por qué nos persiguen?
─Bueno, solo porque tenemos ideas muy diferentes de la vida─ suspiró y se sentó a su lado─. Yo quiero cosas. Tengo sueños por cumplir y quiero que se hagan realidad. 
─Eso no tiene nada de malo─ se abrazó un poco más a su peluche al escuchar los gritos en el piso de arriba. 
─Lo sé─ bajó el tono de voz y comenzó a susurrar─. El problema es que soy humano. Cometí un error hará unos cuantos años y a partir de ahí creen que soy el malo. 
─No es justo.  Ellos también cometen errores y son los buenos, todos los adoran. Pues yo los odio.
─Cariño, odiar no lleva a ninguna parte─ oyeron cómo la puerta se abría y los gritos comenzaban a descender por las escaleras─. No permitas que te nuble el pensamiento. Las personas cometemos errores. De eso va la vida. 
─¡Vamos, sal de tu escondite!─ la voz de un hombre resonó en el hueco de debajo de las escaleras.
─Escuchame─ le susurró mientras le rodeaba con sus brazos temblorosos─. Pase lo que pase, me hagan lo que me hagan, nunca recuras a la venganza. Si lo haces, acabarás mal, muy mal. Ten sueños, cumplelos y, si alguna vez te equivocas, asúmelo y vuelve a empezar. Siempre habrá alguien que te odie pero no caigas en el mismo juego que ellos. 
─Déjate de juegos, sé que estás por aquí─ la voz se iba moviendo por toda la habitación. 
─No olvides que te quiero, ¿vale?─ dijo mientras se disponía a salir de su escondite─. Adiós Stephen.
─Adiós, papá.