Si tu lo dices...

jueves, 18 de septiembre de 2014

Aquel vestido blanco se había convertido en el nuevo negro. 

El día se había nublado en menos de un segundo y ya una lluvia intensa empapaba todo su cuerpo, sus huesos y hasta su alma. Poco importaba si el barro manchaba su cara o su vestido. Nada de eso tenía la más mínima importancia. Solo lloraba. Esas lágrimas, que se confundían con la lluvia, no paraban de caer por sus sonrojadas mejillas. 

Lo había perdido todo... lo había perdido en el día que debía ser el más feliz de su vida pero en el que se había convertido en un auténtico infierno. Todos los recuerdos, todas las miradas, las risas... pasaban fugaces por su mente. Lo que más la entristecía era que ya no escucharía su voz, ni sentiría su tacto...

Sus últimas palabras para ella aun resonaban en su cabeza. Habían sido solo horas atrás. Una llamada de teléfono. Ella había sonreído al ver su nombre en la pantalla y había cogido sin tardar. 

-Solo dos horas- le dijo sin dejar que él hablase primero. 

-Lo sé...- hizo una pausa que a ella se le antojó eterna- Oye, te quiero, mi amor. 

-Yo te quiero más- pudo sentir su respiración tras el aparato. Escuchó cómo cogía aire para volver a hablar.

-Si tu lo dices...

Tras aquellas palabras él colgó. ¿Cómo sospechar que horas después él se había ido para siempre? ¿Cómo sospechar que tras aquel te quiero había un lo siento oculto?

La siguiente llamada que había recibido tras la del joven había sido dos minutos antes de salir de la habitación para dirigirse hacia el altar. Una llamada con palabras demasiado difíciles para pronunciar. "Lo acabamos de encontrar en la bañera" al principio no lo entendió "Demasiadas pastillas...demasiado alcohol

Seguía sin creerlo, seguía desesperada por escuchar su voz una vez más diciéndole que todo era una broma de muy mal gusto. ¿Por qué? ¿Tan mal estaba? ¿Había decidido perder la lucha? Debería haber compartido con ella lo que sentía en vez de dejar que hablase sobre vestidos, flores o invitados. Hablar sobre lo que sucedía y dejar de mentir con esos "estoy bien. Todo está bien

Ahora la dejaba allí. Sola. Destruida. Devastada. Dolida... Su corazón se había roto en mil pedazos y no parecía existir manera de arreglarlo. ¿Por qué? Solo a dos horas de empezar su día feliz. A dos horas de convertirse en marido y mujer. 

Solo dos malditas horas...
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Inspirado en: 
If you say so...

1 canciones:

Amistad Secreto dijo...

Madre mía, qué triste. La verdad es que me ha dado mucha pena, tiene que ser horrible que pase algo así a alguien. Me gusta mucho la canción, me recuerda a Cory...
Por cierto, me gusta mucho el diseño ^^
Besitos :)

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