El mejor sueño de todos

jueves, 5 de septiembre de 2013


La brisa marina recorría mi cuerpo haciéndolo estremecer, mientras observaba la puesta de sol en la playa en unos minutos de dulce soledad. Era imposible que me creyera que el verano  ya había acabado pero la manta que reposaba en mis hombros me decía todo lo contrario.

Había sido uno de los mejores veranos de mi vida. Lo había tenido todo: playa, amigos, piscina, viajes, tardes de helado, él…

Claro que él no había llegado a principios de verano. Lo conocí… Sí, lo conocí aquí, en la playa.
Era julio y yo había decidido ir con mis amigas a la misma playa que siempre vamos, al mismo lugar que ya era nuestro. Así que a las once ya estábamos allí. Había mucha gente, pero nosotras nos hicimos un huequito y clavamos nuestras sombrillas lo mejor que pudimos.

Miramos al mar, había bandera amarilla y las olas se elevaban saludándonos y chocaban contra la arena. Nos miramos  y sonreímos, no tardamos en quitarnos la ropa y correr hacia el agua.

En lo que duro el camino de ida al agua, me di cuenta de que él estaba allí. Un chico apuesto, de mi edad, con algunos que otros días de gimnasio o, en todo caso, de practicar cualquier deporte, que se veía aun más atractivo con aquel bañador de color rojo. Me miraba con intensidad y yo me volví hacia mis amigas, con mis mejillas ardiendo y probablemente de un color rosáceo.

-¡Mójate ya, lenta!- dijo una de mis amigas mientras me salpicaba y me empapaba con aquella agua salada.
Me tiré sin pensarlo al mar y quede unos segundos bajo el agua. Después salí de las profundidades y dejé que solo mis ojos se vieran por encima del agua.  Mis amigas rieron y empezamos a jugar con las olas. De vez en cuando mis ojos llegaban hasta el chico que se encontraba justo a mi lado y, en ciertas ocasiones, nuestras miradas coincidieron.

-¡Venga, por favor! ¡Lánzame al agua como siempre haces!- un niño de no más de seis años de edad le pedía, casi suplicándole, al chico del bañador rojo que le tirara al agua.

El chico me miró, nuestras miradas chocaron. Fue entonces cuando me quedé unos segundos sumergida en aquellos ojos color aguamarina, me dirigió una sonrisa y luego posó su vista en el niño. Rápidamente, aparté mis ojos de la escena y me fijé en el horizonte.

-Me ha entrado frío, voy a nadar.

Mis amigas se miraron y asintieron, sabían que siempre me gustaba nadar un poco cuando me entraba el frío. Comencé a mover mis brazos y mis piernas, no nadaba estupendamente, nunca he nadado bien, pero más o menos podía avanzar. Me paré y me quedé suspendida en el agua, tratando de no unirme con el vaivén de las olas.

Nos decidimos a salir, sin muchas ganas, del agua para comer algo. El día se había puesto peor, unas nubes grisáceas tapaban el sol y unas cuantas gotas comenzaron a caer sobre la playa haciendo que bastante gente empezara a recoger sus cosas y a marcharse de allí, entre ellas el chico del bañador rojo y lo que deduje que eran su familia. Lo seguí con la mirada hasta ver que entraba en un hotel que estaba en frente de la playa.
Me quedé mirando la puerta por la que había desaparecido hasta que una de mis amigas me zarandeó un poco y me extendió mi bocadillo.

-Tengo que coger el autobús ya, o lo perderé y hoy tengo el día muy ocupado.

Ya eran las cuatro de la tarde y mi amiga se tenía que marchar, las otras nos miramos y asentimos con un leve gesto, nosotras también nos iríamos. Empezamos a recoger; mientras guardaba la sombrilla en su bolsa no pude evitar posar mi vista en la piscina de aquel hotel, por donde se había ido el chico, y me dio un vuelco el corazón al ver aquel bañador rojo, el chico se dirigía otra vez a la playa.
Si tardaba menos podíamos coincidir y verlo por última vez. Comencé a andar, ya que vi que mis amigas se habían adelantado.

-Sí, mañana tengo que ir de compras ¿te vienes?- mi amiga, que en aquel momento me estaba explicando sus planes, se calló al observar al chico que pasaba por nuestro lado en aquel instante, bajé la cabeza con mis mejillas ardiendo- Menuda miradita te ha lanzado ese.

Giré un poco la cabeza y le miré; él se había metido las manos en los bolsillos del bañador y caminaba más lento que antes.

Seguí mi camino odiándome por no haberle mirado. Casi llegábamos a la parada cuando oí unos pasos detrás de mí. Una mano me agarró el brazo y me impidió que siguiera caminando.

Me giré y allí estaba él. Por fin podía verle mejor su rostro tan perfecto, por fin pude perderme en esos ojos agua marina que me había atrapado desde un principio.  Me sonrió con la respiración algo entrecortada, había corrido bastante para llegar allí.

-¿Sería un maleducado si te pidiera tu número de teléfono?-le miré, tragué saliva y le sonreí.

-Serías un maleducado si me pides solo mi número y ni te preocupas por mi nombre- el chico rió y comenzó a tocarse los bolsillos en busca de algo. Yo abrí mi bolso y rebusqué dentro de él, saqué un bolígrafo y cogí el brazo del chico- Aquí tienes: mi número y mi nombre.

-Genial, eh…- miró su brazo- Sara. Bonito nombre. Yo soy Isaac y prometo no tardar mucho en llamarte.
Sonrió y se despidió con la mano mientras volvía hacia la playa.

Aquella misma noche recibí una llamada de un número desconocido. Era él.

Abrí los ojos, ya había recordado suficiente. ¿¡Por qué!? ¿Por qué el verano no puede durar más? Había sido tan maravilloso que volver al instituto sería como caerse de una nube que estaba a kilómetros de altura.
Me levanté de la arena y me dirigí hacia el agua dejando que mis pies sintieran las refrescantes aguas del mar que iban y venían al son de la música de la naturaleza.

El mejor verano de mi vida. El mejor sueño de todos, ahora toca despertar y volver a la cruda realidad, a los días encerrados en cuatro paredes que forman tu cuarto estudiando yo-que-sé-qué cosa nueva aprendida en el instituto.

Pero al menos… podré esperar a que el sueño venga de nuevo hacia mí, esperar a que el verano llegue y me traiga su sonrisa, sus ojos, sus brazos…Que me traiga de nuevo a él.

6 canciones:

Egnia dijo...

Que bonito el relato, se me hizo bastante ameno jejeje Y obvio que ganara este magnífico relato jeje Si, descubrí porque es real e imaginario, espero que sea en lo que estoy pensando jaja ya que eso a todas no nos suele pasar en verano jejeje
Y yo quiero hacerte una pregunta, ¿porqué relatas y describes tan bien las cosas? Es que me encanta como lo haces, yo escribo un relato y... nada, no pasa nada por que ni lo enseño jajaja Bueno Muchos MuakiSs.. xD

Lidia dijo...

Muchas Gracias por decirme eso!! Resulta que me has alegrado el día nada más empezar jajajaja
¿Por qué relato y describo tan bien las cosas? Bueno... la verdad es que no sé que contestarte a esa pregunta... simplemente las palabras salen solas y no sé explicarlo la verdad... jajaja Pero oye que las reflexiones que pones en tu blog están muy bien ¿ehh?
Besoos!!^^

Nenna Unocuatro dijo...

Es super preeeeeeecioso! esto tendría que continuar con la historia, no acabar así, Dios mio, me ha encantado *.* Me has dejado con ganas de más, eh, enserio jejeje si vas a continuarlo o alargar algo o lo que sea avísame, por Dios *-*
En fin, es PRECIOSO y escribes genial, adoro este blog <33
Un graan saludo! :*

Annie dijo...

Felicidades por ganar el concurso. El relato es realmente bonito, muy cuko.
Y si, tu forma de escribir es realmente asdfghjkl *___*
Bueno, pues eso... jajaj
un beso
Annie

Lidia dijo...

Por desgracia, este relato es uno real-imaginario y la mitad de la historia no ocurrió así que... no puede haber una segunda parte... pero si la hay te avisaré, eso tenlo por seguro jajaja
Besoos!!^^

Lidia dijo...

asdfghjklqeryuiiop Muchas Gracias!!
No sé por qué pero me hizo mucha ilu ganar el concurso jajaja
Besoos!!^^

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