¿Cómo algo tan insignificante podía producir tal efecto en él?

lunes, 15 de abril de 2013


¿Cómo algo tan insignificante podía producir tal efecto en él? Solo era una simple muchacha y nada más.

Ya llevaba como media hora mirándola y no sabía por qué no se podía mover, era como si estuviera engatusado por aquella bailarina que habían contratado justamente hoy en su bar favorito.  Una voz lo distrajo de sus pensamientos pero no evitó que apartara la mirada de la sensual muchacha que seguía moviéndose al ritmo de la canción.

-¿Qué es lo que ocurre,  Edward?

-Nada, pasando el tiempo como cada miércoles. ¿Y tu Joseph?

Joseph se sentó a su lado y ordenó que le trajeran algo de beber.

-Pues bien supongo. Hoy fui a hablar con el rey… ¡Guau! Que linda muchacha.

-Sí, lo es. Espera- dijo Edward apartando por un momento la vista de la muchacha y mirando a su amigo.- ¿Al rey?, ¿qué quería?

-Lo de siempre. Pronto será la recogida de bienes así que me ha pedido que me encargue.

-Mmm- Edward apenas había escuchado a su amigo solo tenía ojos para la muchacha.

-Oye ¿a ti que te pasa? Normalmente te quejas cuando el rey me elige a mí para hacer la recogida.

-Sí, sí, lo entiendo eres más experto que yo y tienes más años en la espalda.

Joseph miró a Edward y luego a la muchacha y volvió a repetir el proceso hasta que lo entendió todo.

-Tú, tú, estás enamorado de esa joven.

-¿Qué? Es la primera vez que la veo ¿Cómo voy a estar enamorado de ella?

Joseph rió y tras dar un largo trago a su cerveza continuó hablando.

-No enamorado del corazón, sino de más abajo. No sé si me entiendes…- y volvió a reírse esta vez más fuerte que antes. - ¿Por qué no vas a hablar con ella después de que termine ese baile?

-No, no podría- dijo Edward avergonzado.

-Venga- dijo Joseph dándole un empujón para que se levantara ya que la bailarina se había bajado del escenario- Será divertido.

-¿Divertido? ¿Divertido para quién?- dijo Edward entre dientes mientras caminaba entre la multitud. En menos de que canta un gallo ya estaba delate de la muchacha que recogía alguna de sus pertenencias- Esto… esto…- la muchacha se giró y sonrió al verle- Buenas tardes, señorita.

-Buenas tardes, mi señor- dijo mientras hacia una reverencia- ¿En qué puedo servir a tal caballero de la realeza como usted?

Edward se extrañó ante las palabras de la muchacha pero luego recordó que aun llevaba puesto el uniforme del trabajo.

-Me ha encantado su baile, señorita…

- Kendal, Lily Kendal.

-Mucho gusto, yo soy Edward Ball.

-¿En qué puedo servirle señor Ball?

-En nada, solo venía a decirle que es usted una maravilla en el baile.

-Mire, acabaré rápido con esto… Miles de hombres como usted vienen aquí y me tiran los tejos como si solo fuera una bebida que se pueden beber y luego dejarla en la mesa desatendida. Pero no soy una cualquiera, ¿entiende? Y le aprecio mucho esos halagos, yo solo me gano la vida haciendo lo que más me gusta pero ustedes los hombre solo apreciáis mi belleza  y no mi talento, así que si no tiene nada más que decirme le pediría que se alejara de aquí para que pueda recoger pronto mis cosas y prepararme para la siguiente actuación.

-Lo siento, no pensaba tratarla como a una cualquiera. Y me alejaré de usted si es lo que desea.

-Le estaría muy agradecida.

Edward se dispuso a marcharse pero antes se giró y le dedicó unas últimas palabras a la joven.

-Y si que sé apreciar el talento ¿sabe? Mi madre era bailarina y la observaba bailar todos los días, amaba su baile tanto como su belleza.  Y estoy seguro que ningún hombre la tratará en esta ciudad tan bien como yo lo acabo de hacer, pero, por lo visto usted juzga a todos los hombres igual que los hombres juzgan a todas las mujeres, no lo habrá notado.

Y volvió a su sitio, dejando a Lily con la boca abierta y con un pañuelo entre sus manos. Lily pensó que quizás había sido demasiado dura con él, pero no pensó más y volvió a prepararse para su siguiente actuación en aquel mugriento bar, sin saber que aquel muchacho que se había atrevido a hablarle estaría allí mirándola como al principio y que allí seguiría sentado todas las tardes hasta que ella enmendara su error.

1 canciones:

R dijo...

Hola me da mucho gusto poder pasar a saludarte, espero pronto poder actualizarme para con tu blog, por el momento paso a dejar una imagen especial, estaría encantado que pudieras pasar, a partir de las 7:00 pm hora de México.
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Un gran abrazo.
Y muchas gracias.
R

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