El torero

lunes, 29 de abril de 2013

Escucha todo lo que la gente está formando allí dentro, están esperando, esperándolo a él. Un hombre normal y corriente que en estos momentos se está poniendo más nervioso, a cada segundo que pasa más cerca está de entrar allí con toda esa gente ruidosa.

-Vamos tienes que salir ya.

-Voy- el hombre se acercó a la puerta esperando a que la abrieran.

Y la puerta se abrió dejando entrar los gritos que decían su nombre artístico: “Mataor, Mataor. Él entró y los gritos fueron en aumento. La plaza estaba tan limpia como siempre y un joven con ropas parecidas a las de él se acercaba corriendo para darle el capote.

-Gracias- murmuró, se quitó el sombrero e hizo una reverencia delante de todos para darles las gracias por los vítores.   

De pronto todos callaron y miraron a otro lado, miraron la puerta que poco a poco se abría, dejando ver a una autentica bestia que entró en la plaza y dio una vuelta de reconocimiento.

La gente estaba entusiasmada, aquel ejemplar era el toro más bravo de todos los que el Mataor había conocido en toda su carrera profesional como torero.  El toro había corrido en San Fermín y había matado ya a nada más y nada menos que a cuatro personas.

El toro se puso en frente de él, viendo al Mataor como una amenaza y así lo era. Dio varias patadas con su pata trasera al duro suelo y corrió hacia su oponente quien lo esquivó pasando el capote por encima de su cuerpo oscuro.

-¡Ole!- vitorearon todos al unísono.

Él seguía con los ojos fijos en aquel animal. Y, sin apartar la vista de él, se acercó a un compañero para que le pasaran las banderillas. El toro volvió a acercarse a él y “ole” una banderilla reposaba ya en el lomo del toro. Esta vez, algo más confiando, el Mataor puso una rodilla en el suelo como si intentara pedirle matrimonio al toro, y… “ole” otra banderilla se clavó en el lomo del toro. Esta vez aquella causó más efecto que la anterior ya que empezó a salir un hilo de sangre roja del animal que manchó la arena recién limpiada.


El toro parecía ya algo cansado, las heridas se abrían y el animal se desangraba lentamente, respiraba ya con dificultad pero en su mirada no había ni una pizca de cobardía, estaba dispuesto a seguir luchando con aquella bestia que, sin ningún motivo, lo había atacado.

El torero sintió la espada en el capote; “llegó el momento” pensó. Y sin esperar más sacó su espada y la puso a la altura de los ojos y contempló al toro. De repente la espada le empezó a temblar, había algo en la mirada de aquel toro que le hizo dudar, sin previo aviso se le había quitado las ganas de matar a aquel pobre animal que no había hecho nada para merecerse estar allí. El torero cerró los ojos y esperó, tras varios segundos agitó el capote y llamó al toro “hey”

Abrió los ojos, la luz del día se filtraba por la ventana del hospital privado y él estaba tumbado en su cama reservada exclusivamente para él.

-¿Cómo se encuentra?- dijo inmediatamente el muchacho que horas antes le había entregado su capote.
-¿Y el toro?- dijo él sin más rodeo.

-Lo van a sacrificar esta misma tarde.

-Escúchame- el Mataor le hizo unas señas para que se acercara- Quiero que me entreguen a ese toro ¿entiendes? Quiero que lo pongan en mi finca.

-Pero, señor, eso es una locura.

-Ya me has oído. ¡Oh! Y no te olvides de darles la noticia a los de la prensa.

-Y… y… ¿qué noticia es esa?- dijo el muchacho con miedo de la respuesta.

-Que el grandísimo Mataor, ese que la prensa pone como a un héroe en el ruedo, se retira.

El joven se quedó unos segundos  en la puerta, asustado por aquella noticia pero tras mirar una vez más a su ídolo salió corriendo hacia la calle.

Ya era hora de que el Mataor se retirara, al fin y al cabo una animal le había enseñado más cosas que los mismos humanos, aquellos que dicen ser bondadosos y respetuosos pero que en realidad son todos unos toreros matando a víctimas inocentes simplemente por diversión.

Sí, aquel toro le había enseñado mucho más en solo media hora que unos miles de humanos en toda su vida.

Sweeney Todd

viernes, 19 de abril de 2013

Hola fantasmitas! Hoy os vengo a hablar de un musical (bieeen! otro musical!) Esta vez es nada más y nada menos que:
Sweeney Todd! (lo habéis adivinado por el titulo ¿verdad?)
Espero que conozcáis la historia de Sweeney el barbero diabólico de la calle Fleet (the demon baber of Fleet Street) o por lo menos espero que hayáis visto la película, sí hombre, esa de Tim Burton que sale Johnny Depp.
Empecemos a contar cosas del musical:

Año: 1982


Género: Musical, Thriller.



Actos: 2



Idioma: Inglés


Sinopsis: narra la historia de Benjamin Barker, también conocido como "Sweeney Todd". Después de un tiempo en la cárcel por una cosa que no hizo, vuelve a Londres para buscar a su mujer y su hija y clamar venganza...


Opinión Personal: La película me gusto mucho así que cuando vi el musical iba con unas grandes expectativas. Pero he de decir... que me gustó más el musical. Sí, amo las películas de Tim Burton pero... a veces son muy oscuras y la verdad que Sweeney Todd es ya de por sí un musical oscuro (a parte de algunos puntos cómicos, muy pocos) Pero Tim Burton se olvidó de algunas canciones que hacen que el romanticismo entre Johanna (la hija de Sweeney, que el malvado juez Turpin la raptó siendo una niña) y Anthony sea demasiado fría, como si Johanna no le quisiera. Pero en el musical eso se refleja más. 

Las canciones son fabulosas, el reparto está genial (la señora Lovett es mi perferida) y el musical (para el año en el que está echo) está bastante bien. 
Si habéis visto la película os recomiendo el musical y si no la habéis visto os recomiendo que veáis los dos :) Y como es habitual os dejaré con la canción que en la película no sale pero creo que es necesaria, así que aquí va Kiss me: (siento que no esté subtitulada)  

La niebla

miércoles, 17 de abril de 2013

Se dirigió lo más rápido que pudo hasta la puerta que le daba la libertad de salir de aquella horrible casa. Nadie la detuvo, ella ya lo esperaba. Podía oír los gritos de terror de las chicas y tras unos segundos sus risas tontas a causa del miedo.

La puerta se cerró tras ella dejándola encerrada fuera. Ella miró al suelo y vio como de su boca salía su aliento congelado. De repente aquel jersey azul  que llevaba le pareció demasiado fino, y pasó sus manos por sus brazos para aliviar un poco el frío que sentía. Levantó la vista y ante ella se encontró con el jardín de la casa abandonada y, para su sorpresa, una niebla demasiado densa se extendía por todas partes.

A ella aquella niebla le pareció artificial, como si en aquel día de Halloween a alguien se le hubiese roto la máquina de humo que había comprado para adornar su jardín.

No sabía qué hacer, su casa estaba demasiado lejos para ir a pie, no poseía las llaves de aquel coche y aunque las poseyera no le serviría y su móvil no tenía cobertura en ese lugar tan apartado de todo lo habitable. Se quedó unos segundos apoyada en la puerta, escuchando como sus amigos jugaban a aquel juego infernal que a saber de dónde había salido, y tras eso decidió ponerse en marcha hasta llegar, con suerte, a alguna cafetería de esas para viajeros y allí poder llamar a su madre para que la llevara a su calentita casa.

Extendió su mano y comprobó que, con mucha dificultad, veía sus dedos a esa distancia. Salió corriendo del jardín y comenzó a caminar. No sabía si estaba en una carretera o en la acera pero visto que no pasaba ningún coche no le importo.

La luna le ayudaba a distinguir un poco el camino. No se sentía ya su cuerpo, andaba con bastante dificultad y sentía sus labios agrietados.

Un lobo aulló a la luna, quizás para llamar a sus compañeros o quizás para mostrar el ardiente amor que sentía por aquella esfera brillante que se mostraba todas las noches en el enorme cielo.
Aquel sonido la asustó y la obligó a ir más rápido. Le pareció que la niebla se volvía amarilla pero no le dio mucha importancia.
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-Venga, vámonos. ¿Dónde se habrá metido esta niña?

-No sé… Creo que se ha ido. Vamos a buscarla no se puede haber ido muy lejos.

Todos montaron en el coche de siete plazas y se dispusieron a buscar a su amiga. Cuando llevaban  un pequeño tramo de carretera, les pareció distinguir algo. Más tarde un golpe en el parabrisas acompañado por un grito y un sonido de caída en la parte de detrás… y el coche se detuvo en seco.

Todos bajaron de allí y encontraron lo que estaban buscando. Tirada en el suelo se encontraba ella, de la cabeza la salía pequeños hilos de sangre que ensuciaban el viejo asfalto.

Lo único que se podía escuchar aquella terrible noche era sus respiraciones agitadas y sus llantos y el aullido de un lobo que ya sonaba muy lejano. 

¿Cómo algo tan insignificante podía producir tal efecto en él?

lunes, 15 de abril de 2013


¿Cómo algo tan insignificante podía producir tal efecto en él? Solo era una simple muchacha y nada más.

Ya llevaba como media hora mirándola y no sabía por qué no se podía mover, era como si estuviera engatusado por aquella bailarina que habían contratado justamente hoy en su bar favorito.  Una voz lo distrajo de sus pensamientos pero no evitó que apartara la mirada de la sensual muchacha que seguía moviéndose al ritmo de la canción.

-¿Qué es lo que ocurre,  Edward?

-Nada, pasando el tiempo como cada miércoles. ¿Y tu Joseph?

Joseph se sentó a su lado y ordenó que le trajeran algo de beber.

-Pues bien supongo. Hoy fui a hablar con el rey… ¡Guau! Que linda muchacha.

-Sí, lo es. Espera- dijo Edward apartando por un momento la vista de la muchacha y mirando a su amigo.- ¿Al rey?, ¿qué quería?

-Lo de siempre. Pronto será la recogida de bienes así que me ha pedido que me encargue.

-Mmm- Edward apenas había escuchado a su amigo solo tenía ojos para la muchacha.

-Oye ¿a ti que te pasa? Normalmente te quejas cuando el rey me elige a mí para hacer la recogida.

-Sí, sí, lo entiendo eres más experto que yo y tienes más años en la espalda.

Joseph miró a Edward y luego a la muchacha y volvió a repetir el proceso hasta que lo entendió todo.

-Tú, tú, estás enamorado de esa joven.

-¿Qué? Es la primera vez que la veo ¿Cómo voy a estar enamorado de ella?

Joseph rió y tras dar un largo trago a su cerveza continuó hablando.

-No enamorado del corazón, sino de más abajo. No sé si me entiendes…- y volvió a reírse esta vez más fuerte que antes. - ¿Por qué no vas a hablar con ella después de que termine ese baile?

-No, no podría- dijo Edward avergonzado.

-Venga- dijo Joseph dándole un empujón para que se levantara ya que la bailarina se había bajado del escenario- Será divertido.

-¿Divertido? ¿Divertido para quién?- dijo Edward entre dientes mientras caminaba entre la multitud. En menos de que canta un gallo ya estaba delate de la muchacha que recogía alguna de sus pertenencias- Esto… esto…- la muchacha se giró y sonrió al verle- Buenas tardes, señorita.

-Buenas tardes, mi señor- dijo mientras hacia una reverencia- ¿En qué puedo servir a tal caballero de la realeza como usted?

Edward se extrañó ante las palabras de la muchacha pero luego recordó que aun llevaba puesto el uniforme del trabajo.

-Me ha encantado su baile, señorita…

- Kendal, Lily Kendal.

-Mucho gusto, yo soy Edward Ball.

-¿En qué puedo servirle señor Ball?

-En nada, solo venía a decirle que es usted una maravilla en el baile.

-Mire, acabaré rápido con esto… Miles de hombres como usted vienen aquí y me tiran los tejos como si solo fuera una bebida que se pueden beber y luego dejarla en la mesa desatendida. Pero no soy una cualquiera, ¿entiende? Y le aprecio mucho esos halagos, yo solo me gano la vida haciendo lo que más me gusta pero ustedes los hombre solo apreciáis mi belleza  y no mi talento, así que si no tiene nada más que decirme le pediría que se alejara de aquí para que pueda recoger pronto mis cosas y prepararme para la siguiente actuación.

-Lo siento, no pensaba tratarla como a una cualquiera. Y me alejaré de usted si es lo que desea.

-Le estaría muy agradecida.

Edward se dispuso a marcharse pero antes se giró y le dedicó unas últimas palabras a la joven.

-Y si que sé apreciar el talento ¿sabe? Mi madre era bailarina y la observaba bailar todos los días, amaba su baile tanto como su belleza.  Y estoy seguro que ningún hombre la tratará en esta ciudad tan bien como yo lo acabo de hacer, pero, por lo visto usted juzga a todos los hombres igual que los hombres juzgan a todas las mujeres, no lo habrá notado.

Y volvió a su sitio, dejando a Lily con la boca abierta y con un pañuelo entre sus manos. Lily pensó que quizás había sido demasiado dura con él, pero no pensó más y volvió a prepararse para su siguiente actuación en aquel mugriento bar, sin saber que aquel muchacho que se había atrevido a hablarle estaría allí mirándola como al principio y que allí seguiría sentado todas las tardes hasta que ella enmendara su error.

Catfish

domingo, 14 de abril de 2013


Año: 2010



País: Estados Unidos



Género: Documental



Idioma: Inglés



Sinopsis: Nev, un fotógrafo de 24 años que reside en Nueva York, es contactado un día por Abby, una niña de 8 años que vive en el Michigan rural, que le pide permiso, a través de MySpace, para pintar una de sus fotografías. Cuando Nev recibe el cuadro de la niña, que resulta ser fantástico, éste empieza una amistad con la familia de Abby. Con el tiempo, esta amistad se convierte en algo más cuando Nev desarrolla un romance con Megan, la hermana mayor de la niña. Impulsado por algunas revelaciones sorprendentes acerca de Megan, Nev y sus amigos se embarcan en un viaje por carretera en busca de la verdad.



Opinión personal: En MTV empecé a ver, hace poco, un programa que se llamaba: catfish mentiras en la red. Que trata de las relaciones online y ayudan a las personas descubrir la verdad, al principio de cada episodio contaba brevemente el documental y me entró ganas de verlo ya que creo que es algo realmente interesante.

Así que me dispuse a verlo y me impresionó bastante. Es un caso realmente impactante y un tema muy interesante ya que las redes las tenemos presentes diariamente.
Os la recomendaría para que, quien lo necesite, se concienciara sobre este tema ya que muchas personas pueden fingir ser otras por Internet ya que es fácil, rápido y gratis, sin importar lo que la otra persona al otro lado de la pantalla piense. Es realmente complicado para estas personas, y si a mí me pareció impactante imaginaos al protagonista del documental.
No se puede fiar mucho de los perfiles de Internet ya que podrían ser falso. Os podría estar mintiendo sobre cualquier cosa y no os enteraríais.
En fin un documental más que recomendable y lo mismo digo de la serie :)

Notre-Dame de París (musical)


Año de publicación: 1998

Género: “comedia” musical, ópera.

País: Francia (París)

Actos: 2

Idioma: Francés

Compositor: Riccardo Cocciante

Letra: Luc Plamondon

Basada en la novela de Victor Hugo. 



Opinión personal. 

¿Habéis visto el jorobado de Notre-Dame de Disney? Pues nada que ver. De hecho, como siempre, Disney ha hecho lo que le ha dado la gana con la historia (evidentemente intentan hacer historias para los niños y no tan niños) Yo no sabía la verdadera historia de Notre-Dame de París pero no me extraña que todos sean desgraciados (como en los miserables)
Vamos al musical, las canciones son un poco royo (he de aclarar que lo vi en francés) a excepción de unas cuantas y la mayoría son repetitivas (demasiado)
EL personaje que mejor me cayó fue Quasimodo (muy mono él, a pesar de ser un “monstruo”)  y tiene una voz increíble.
Descubrí el musical gracias a mi profe de francés (muy raro, lo sé) que nos puso una canción y me enamoré de ella, incluso aunque el musical no me haga mucha gracia sigo enamorada de la canción.
A continuación podré los personajes que más me han “desilusionado”
Phoebus
(foto Disney por si no sabéis quien es): eres el que más me has decepcionado… tu en Disney tan… tan hombre bueno y luego tan… tan… ¡oh! Perdona pero esa actitud tuya no me gusta para nada.
Al igual que Esmeralda: se supone que eres guerrera ¿qué ha pasado pues? ¿El libro te describe como una enamoradiza que se muere por el primer hombre que ve? Que no sabe luchar por lo que quiere y solo suplica
Fleur-de-Lys ¿hola? No sabía quién eras…  (Yo y mi ignorancia) pero bueno tampoco es que salgas mucho. ¿Qué decir? Tú y tus catorce inviernos, tú y tu hombre (Phoebus)

No pongo los personajes porque he de decir que les falta vida y un poco de pasión a la hora de actuar ( menos a Quasimodo) pero os voy a dejar la canción de la cual me enamoré:


Pesadilla

lunes, 8 de abril de 2013

La oscuridad ya había llegado e inundaba cada uno de los rincones de la casa, haciendo que ésta pareciera un auténtico escenario para una película de terror. La luz de la luna se introducía débilmente por la ventana de la habitación de princesas de la pequeña Diana,  iluminado un solo rincón.

 Diana, de tan solo seis años de edad, se levantó sobresaltada de su cama, una pesadilla había entrado sigilosamente en su sueño con el unicornio. Miró a la habitación y volvió a tumbarse en su linda cama rosa. Empezó a dar vueltas en ella como una loca, no podía dormir sabiendo que cualquier monstruo podría venir y hacerle cosas realmente horribles. Diana cerró rápidamente los ojos, si venía algún monstruo no quería verlo, no quería presenciar su llegada. 

 ¿Estará ahí, esperando a que abra los ojos para atacarla? Diana tenía mucho miedo pero muy lentamente empezó a abrir su ojo izquierdo y luego hizo lo mismo con el derecho. No había nada. Se incorporó en la cama y recorrió con la vista su habitación hasta llegar al rincón donde la luna daba débilmente. Allí estaba, sentada en una silla de madera pequeña, la muñeca de porcelana que su abuela le había regalado tiempo atrás antes de irse al cielo.

La muñeca estaba allí sentada con aquel pelo rubio recogido en dos trenzas, esos ojos verdes, pestañas largas y negras, labios y mejillas rojas y ese vestidito tan hortera que llevaba.  Y la muñeca la miraba, la miraba fijamente sin moverse ni un centímetro. Entonces, Diana vio algo que la horrorizó: la muñeca había movido sus labios y estaba sonriendo. Le sonreía, pero no de una forma agradable sino de una forma malvada que hacía que a Diana le entraran escalofríos por todo el cuerpo. ¿Lo había soñado o estaba pasando de verdad?   

La niña entrecerró un poco los ojos para ver si era cierto que la muñeca había movido sus labios. Pero no le hizo falta, ya que ésta empezó a pestañear fuertemente mientras daleaba un poco su cabeza de porcelana. Lentamente la muñeca levantó el brazo hacia Diana; ésta no perdió el tiempo y se levantó de la cama. Comenzó a correr por el pasillo sin mirar hacia atrás, sabía el camino de memoria y tras varios segundos de auténtico terror, llegó al cuarto de sus padres.  Allí estaría a salvo.

Miró a su padre que roncaba  y luego a su madre que no producía ningún ruido, pero su cuerpo se elevaba y bajaba poco a poco. Diana corrió y se metió entre las sábanas de sus padres. Ya estaba a salvo de cualquier mal.

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Cuando se tiene miedo, no es miedo a cerrar los ojos es miedo a abrirlos, por si lo abres y esa cosa horrorosa está allí delante de ti

Ya está harta, no soporta más, está dispuesta a decir “basta”

jueves, 4 de abril de 2013

Su despertador suena y ella se levanta, cada día lo mismo. Llega a su armario, lo abre y elige lo que se va a poner ese día, una vez elegido se dirige al cuarto de baño para cambiarse y arreglarse para ir al instituto. Mientras camina por el largo pasillo, va pensando sobre lo que la mañana le depara, las  sorpresas que le trae el día; algunas buenas y otras malas.

Va a pegar a la puerta del cuarto de baño pero esta se abre enseguida dejando ver a ella, su hermana, una toalla de rosa claro le rodeaba la cabeza mientras que otra toalla de un rosa más oscuro envuelve su cuerpo perfectamente definido. Como la envidia, ella es perfecta, aun así no se ve guapa, su hermana puede llegar a ser idiota muchas veces.

Entra al cuarto de baño y se mira en el enorme espejo que recubre la parte superior de la pared. Ella no es como su hermana, ni mucho menos, su cuerpo está, como ella dice, deforme. Todas las chicas que ve en su instituto están mucho mejor que ella, con esas piernas delgadas, esos culos bien definidos, esa barriga plana… todos sus cuerpos son perfecto. Se pueden poner lo que quieran, lo que más les guste, pantalones cortos, muy cortos, camisetas pegadas, muy pegadas, tacones altos, demasiado altos. Y aun así necesitan dos kilos de maquillaje porque sus caras no son tan perfectas como sus cuerpos.

Por desgracia eso ella no lo ve, porque ella tiene la cara más bonita de toda su ciudad, porque ella es la más guapa y no lo sabe, a pesar de no tener las piernas delgadas, el culo definido, la barriga plana, a pesar de todo ella es perfecta a su modo. Ella no lo ve… pero hoy…

Hoy se ha mirado al espejo con su ropa preferida puesta y ha sonreído, ha sonreído porque ha visto lo guapa que está hoy y esa sonrisa, por mucho que se burlen o se rían de ella, no se la va a quitar nadie. Porque esa satisfacción de salir a la calle sabiendo que eres guapa, no te la quita nadie, porque vas lista para comerte el mundo. ¿Qué dirá ese chico, por el que se muere, cuando la vea tan confiada en ella misma? ¿Habrá esa posibilidad de que le gusté como va ella hoy?

Definitivamente, hoy es un día especial, porque a lo largo de la semana descubrirá una cosa. Descubrirá que para que alguien te quiera lo primero que tienes que hacer es quererte a ti misma. Porque… si (en estos momentos) nadie te quiere ¿quién te va a querer? ¿Quién te va a decir lo guapa que estas hoy? Tú y solamente tú tienes derecho a decir que estas guapa, que hoy te ves genial, que esa ropa te queda estupenda, que eres perfecta tal y como eres.

Una persona extraña en un mundo extraño

martes, 2 de abril de 2013

El frío recorría mi cuerpo haciendo que me estremeciera y empecé a temblar. Hacía dos semanas que el invierno había comenzado y yo ya lo notaba en mis manos siempre frías, traté de calentármelas con mi aliento pero sólo conseguí que quedaran templadas.

Voy de camino al instituto, ya estoy en cuarto de las E.S.O, ¡cómo pasa el tiempo! Me miro sin querer en un escaparate de una tienda aun cerrada. Ya casi soy un hombre pero yo no lo veo así, yo sigo viendo a un chiquillo que parece demasiado joven para su edad.

De la nada sale una música que me hace querer taparme los oídos y de la esquina aparecieron dos chicos de primero, me quedo mirándolos a través del escaparate. Parecen mucho más mayores que yo, unos cuantos (muchos) piercings decoran sus caras, no llevan mochila y para colmo están fumando. El móvil de última generación reposa en la mano izquierda del chico más pequeño.

-Mi padre no quiere comprarme la consola nueva, dice que no tiene dinero. Me cabreé y rompí la consola y de paso la ventana.

Ambos rieron y siguieron andando hacia su infierno, el instituto.  Tras perderlos de vista prosigo mi camino. Un murmullo resuena en mis oídos y me giro, un compañero de mi clase viene en ese momento con música rap a todo volumen. El cantante rapea tan rápido que no puedo pillar ni una palabra de lo que dice. El chico, con su extraño peinado y su extraña ropa, me mira.

-Sinotegustanomemiresnosoportoquemecritiquen míratealespejoyluegoyamedices- me dijo cantando y luego siguió su camino como si nada.

Antes de poder continuar, unas risas chillonas me golpearon el tímpano y me hicieron daño.

-Mira qué guapo…. Que diferente es.

Allí esta nada más y nada menos que la popular de las populares y sus perritos falderos detrás, lamiéndole el culo, como “debe ser”.

-Sí, muy guapo pero ¿qué pasa con Adri? ¿Le habéis visto? Pero ¿dónde va con esas pintas?

-Calla que está ahí- comentó una en voz baja.

Las cinco chicas me miraron y comenzaron a reír.
Sigo mi camino esta vez sin distracciones. Sólo soy una persona extraña en un mundo extraño, dónde está bien fumar a los doce años, dónde está bien creerse diferente aun no siéndolo, dónde está bien criticar a la gente. Pero un mundo dónde no está bien ser yo. 

Hoy soñé con él

Hoy soñé con él. Hoy soñé con sus manos, sus labios, sus ojos, con todo él.

Estaba en una fiesta, con mi fabuloso vestido corto de color violeta y él estaba allí, rodeado de chicas que reían con cada comentario suyo. Y yo estaba allí, con un refresco en mi mano, mirando a todo el mundo demasiado tímida para hablar con alguien. Yo le miraba, no paraba de hacerlo era como si mi cabeza fuese un imán y solo pudiera mirar a ese punto. Él, con esa sonrisa de ligón en la cara, gira su cabeza y nuestros ojos chocan.  Por extraño que parezca no aparto la vista, la mantengo firme y en mis labios se forma una amplia sonrisa.

Él vuelve a mirar a las chicas que hay a su alrededor y les dice algo mientras se levanta y camina hacia mí. Mi corazón va a cinco mil por hora,  mientras que la fiesta se para por un instante y solo existe él y yo. Como si el mundo quisiese que ese momento sólo sea de los dos y de nadie más. Por fin llega hasta mí. Me mira y le miro, ese sombrero azul marino le queda realmente bien al igual que esa chaqueta  beige oscuro y esos pantalones que tanto le encantan. Su sonrisa sigue en su cara, se acerca a mi oído y puedo oírle susurrar.

-Ven.

Me coge la mano y pasa por toda aquella multitud,  sin importarle quien lo veía. Su mano acaricia suavemente la mía mientras la agarra con fuerza, por miedo a que me escape, por miedo a perderme.
Llegamos a un rincón muy acogedor, todos están bailando así que prácticamente estamos solos. Me abraza, le abrazo. Me mira y sonríe ¿qué pensará? Él se acerca a mí y en un momento  nuestros labios estaban tan cerca… tan cerca…

Abro los ojos, no podía ser. El despertador sonaba impaciente en la mesita de noche, indicándome que era hora de levantarme. Me retorcí entre mis sábanas. Todo había sido un sueño, pero un sueño tan perfecto. Volver a la realidad no es lo mismo, no quiero volver a la realidad, ¿por qué no puedo seguir soñando? Es un mundo perfecto, hecho de tus deseos, de tus gustos, de todo lo que amas.  Pero no puedes quedarte allí para siempre, debes volver, necesitas volver.  ¿Volver? ¿Para qué volver? Nada será igual que ese sueño tan maravilloso dónde estaba todo mi mundo.

Pero” dijo una vocecilla dentro de mí “Si sueñas y no vives. Te perderás tu sueño, nunca se hará real. Y tú quieres que sea real ¿no?”