Ya no eran niños

lunes, 25 de febrero de 2013

Las seis de la tarde, suena una musiquilla que proviene de su móvil que le obliga a abrir los ojos. Resopla y mete la cabeza entre las mantas. El móvil sigue sonando y alarga la mano hacia la mesita, tras varios intentos por hallar el móvil, lo encuentra, mira la pantalla para ver quien osa a interrumpir su siesta. “Mi amor”  Sonríe, es su novia, la única que lo molestaría sabiendo que está durmiendo, lo coge.

-¿Si? – dice con una voz casi inaudible, ya que sus cuerdas vocales aun no se habían despertado.

-Cariño…- se escucha la voz de su novia al otro lado del teléfono- ¿Podemos…podemos quedar ahora? Necesito verte.

La voz de la joven temblaba ante cada palabra que pronunciaba.

-¿Estás bien, cariño? ¿Qué ocurre?

-Te espero en el banco donde siempre nos sentamos.

Y tras eso colgó, él sabía que algo iba mal, y le pareció escuchar un sollozo antes de dejar de oír la voz de ella. Se levantó de la cama lo antes que pudo y se vistió en menos de un segundo.

-¡Me voy, mamá! ¡Volveré pronto!- gritó el chico.

-¡Está bien, no tardes!- gritó la madre desde la cocina donde ya preparaba la cena.

Cerró la puerta tras de sí y comenzó a caminar, miró el cielo que amenazaba tormenta. Sus manos estaban congeladas así que se las metió en los bolsillos del pantalón. Por fin, vio la silueta de su chica sentada en el banco favorito de ambos. Allí habían compartido besos, abrazos, peleas, todo, toda su historia estaba en aquel banco.

-Hola, mi amor- le dio un beso fugaz en los labios- ¿Qué ocurre? ¿Por qué estas tan triste?


-Cariño…- la chica comenzó a llorar y abrazó a su chico- ¡Oh! No sé qué hacer, estoy tan preocupada.

-Tranquila- dijo él separándola para mirarle a los ojos- Cuéntame lo que pasa, seguro que tiene solución.

-Es que… esto… estoy…- el chico la miraba con algo de impacienta pero eso en su rostro no se reflejaba. La chica inspiró y dijo- Estoy embarazada.

Esas dos palabras hicieron que a él se le cayera el mundo encima. ¿Cómo era posible? Dos chiquillos de 16 años siendo ya padres. No podía ser. Claro, que para algunas veces uno es muy mayor y para otras es aun un crío. El chico miró a su novia que temblaba como un flan a causa del miedo. El joven no sabía qué hacer pero aun así la abrazó mostrandole su apoyo.

-Tranquila, todo se solucionará. Buscaremos alguna forma de arreglarlo.

Pero él sabía que aquello no tenía arreglo. Se quedaron un rato más mirando la ciudad que se rendía ante sus pies. Ya no eran niños y no lo serían nunca más. 

La nieve comenzó a caer lentamente sobre sus cabezas pero a ellos no les importaba.  

3 canciones:

Caami *,* dijo...

Woooooo, que texto más conmovedor. Me encantó. Y lo más "Woo" es que existen casos como éste.
Y me encantó esa parte en que dices que hay veces que nos comportamos como críos y otras veces como unos adultos. Esa es la adolescencia.
M E E N C A N TÓ.

Besos :).

Lidia dijo...

Muchas gracias! Me alegro de que te gustase, como ves, intento escribir cosas de la actualidad, cosas que pasan diariamente.
Besoos!^^

Nocturna dijo...

Hola guapa!!
Me ha encantado el relato, gracias por compartirlo. Besotes cielo ;)

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