La Ruleta Rusa

domingo, 17 de febrero de 2013


-Venga tu primero- dijo mi amigo mientras me pasaba lo que tenía a su lado- No tengas miedo, solo me tienes que apuntar, hacer la cuenta atrás y disparar y si no pasa nada, se la pasas al siguiente.

Estábamos todos los chicos sentados en el suelo en círculos y nos mirábamos los unos a otros algo confusos y excitados. No sé como habíamos llegado hasta aquel punto de estar jugando a eso que llamaban la Ruleta Rusa, de un modo extraño ya que en la verdadera te apuntas a ti mismo y no a tus amigos pero de alguna manera estábamos allí y no había vuelta atrás. La casa abandonada del pueblo resultaba ser el lugar perfecto, sin gente y sin posibles curiosos.  Estaba muy nervioso, mis manos que sostenían la pistola apuntaban a mi mejor amigo, respiré profundo.  Mi amigo me miraba con una sonrisa en la cara incitándome a dispararle.

-3…2…1…

Apreté el gatillo y… nada. Abrí los ojos y suspiré tranquilo, se la pasé a mi compañero que apuntó al del frente.

-3…2…1…

Nada, siguiente.

-3…2…1

Nada, siguiente. Mi mejor amigo la cogió con sumo cuidado y me apuntó. Estaba nervioso ya solo quedábamos tres y yo tenía la posibilidad de morir. No quería ver aquello, suspiré, sonreí a mi amigo dándole mi apoyo y cerré los ojos. Empezó la cuenta atrás.

-3…2…1…

Nada.                                                                          
.
.
.

Sentí un dolor en el pecho y abrí los ojos, mis amigos se encontraban alrededor mío, gritando mi nombre y tratando de que la sangre dejara de salir de mi cuerpo. No entendía muy bien lo que estaba ocurriendo. Levanté un poco la cabeza para buscar a mi amigo y allí estaba, de pie, mirando mi cuerpo tumbado en el suelo y con lágrimas en los ojos. Quise gritar, correr y consolarle, decirle que todo estaría bien, pero no podía moverme. No podía hacer nada. Antes de cerrar los ojos por el cansancio que sentía, vi como mi amigo se acercaba a mí y lloraba, yo solo pude mover los labios y articular un leve “no fue tu culpa”. Le sonreí, ¿cómo un juego puede matar? Solo éramos una panda de críos con un arma poderosa en nuestras manos y pensábamos que sería divertido jugar a ser Dios, pero solo uno moriría y tuve que ser yo, así el destino lo quiso. Así que cerré los ojos para no abrirlos nunca más.
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Inspirado en: Russian Roulette 


1 canciones:

Cynthia CS dijo...

Me encanta todo lo que escribes y ya he descubierto que es porque todos llevan algo que los caracterizan, y eso es porque pones tus sentimientos, tus ideales, tus pensamientos... y no es nada fácil que nos regales eso, somos unos grandes afortunados :)

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