Una entre un millón.

miércoles, 9 de enero de 2013

Sus manos pasaban rápidamente por el piano mientras que las mías se posaban en el teclado del  ordenador. No podía evitar cerrar los ojos y escuchar solo su voz, su hermosa voz que recorría todo mi cuerpo haciendo que éste se estremeciera ante ella. Las chicas de aquel vídeo gritaban emocionadas de poder estar frente a él y seguro que tenían ganas de decirle algo. Yo tenía los ojos fijos en la página casi en blanco pero no miraba con atención las palabras escritas en él, mis cinco sentidos estaban concentrados en escuchar cada nota que salía de su boca. Como solo un chico puede hacer enloquecer a tantas chicas, si no fuera famoso seguro que pocas suspirarían por él.
De repente dejó de cantar y comenzó a hablar, aun tocando el piano, por lo que pude entender le daba las gracias a todos sus fans, sonreí, ¿debería sentirme alagada con aquel comentario?  Volví al internet para  contemplarle. Sus manos seguían en el piano, estaba en un concierto al aire libre, llevaba una camiseta negra pegada y unas gafas de sol cuadradas. Estaba tan embelesada que no me di cuenta que el video se iba a acabar. Busqué otro, esta vez era una entrevista, su cabello estaba (como siempre) revuelto pero aun así perfecto, llevaba puesta una camisa de manga larga azul  y unos pantalones  vaqueros, de la forma que a él tanto le gusta. Observé con atención la entrevista, por lo que pude ver era un chico tímido y gracioso, romántico y espontáneo.
Como me gustaría conocerle, como me gustaría que aquellos brazos fuertes me abrazaran, como me gustaría sentir sus labios sobre los míos… ¡Para!, pero ¿qué es lo que te pasa? Admítelo, nunca lo conocerás, nunca hablarás con él y por supuesto nunca se enamorará de ti… Pero ¿a quién se le prohíbe soñar? Y ¿hasta dónde está permitido soñar?
Lo vuelvo a mirar. Esta semana me voy de viaje… ¿y si él está allí? Escuché que iba a empezar una gira. Mi cabeza empezó a darle vueltas a aquel asunto. A lo mejor cuando este paseando por las calles de Chicago me lo encuentre huyendo de las fans locas, quizás nuestras miradas se crucen y haya algún tipo de flechazo entre nosotros. A lo mejor… solo a lo mejor…      
Busqué rápidamente las fechas y los sitios donde estaría de gira. En mis labios se formó una gran sonrisa, iba a ir a Chicago. “Tengo posibilidades” me dije a mí misma. Pero no había mirado la fecha, me disponía a mirarla y cuando la vi, aquella sonrisa se borró en menos de un segundo. No iría esa semana…

No es ninguna historia de amor, no será como esas otras historias donde una chica normal y corriente conoce a ese chico guapo y famoso.  Pero… ¿por qué no soñar? Soñar que existe una posibilidad  aunque sea una entre un millón.  

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